¿Qué hacer y qué decir a los hermanos separados que anuncian la “esperanza” y la “salvación”?
… Creo conveniente que hagamos referencia de algunos cristianos, por lo menos, que surgieron después de Cristo excluyendo por supuesto a los Apóstoles y a sus discípulos. Todos estos personajes que citaremos a continuación tienen algo en común, todos eran católicos y murieron siéndolos, además durante estos dos mil años han sido ejemplos de vida cristiana, fieles imitadores de Nuestro Señor Jesucristo. Pues aunque usted no lo crea; para nuestros hermanos separados estas personas, solo tendrían que ser recordados como buenos cristianos y nada mas, sus biografías ó sus ejemplos de vida no deberían tomarse en cuenta por ningún motivo para nuestra edificación moral y fortalecimiento de nuestra vida espiritual. ¿Será esto justo? ¿Será un error? ¿Que piensa usted...? estos personajes son por ejemplo: Santa Mónica, San Atanasio y San Agustín de Hipona, San Ambrosio, San Juan Crisóstomo y San Jerónimo, del siglo IV; San Gregorio Magno del siglo VI. Santa Rosalia del siglo XII, San Ignacio de Loyola del siglo XVI, Santo Tomás de Aquino, San Francisco de Asís y San Antonio de Padua pertenecientes al siglo XIII. Santa Teresa de Avila y Santo Tomás de Villanueva del siglo XVI. San Pedro Claver y San Vicente de Paul del siglo XVII. Personalidades más recientes como San Juan Bosco y San Antonio María Claret del siglo XIX, lo mismo que: San Maximiliano Kolbe, San Pío X, así como también la madre Teresa de Calcuta y el Padre Pío entre otros, pertenecientes al siglo XX. Esta lista podría extenderse en un sin número de personas pero sólo hemos querido resaltar algunos de ellos, por ser especialmente representativos. Nos haría un gran provecho estudiar la biografía de cada uno de ellos, todos tuvieron una vida apasionante por lo que vale la pena conocerla a profundidad. Entonces. ¿Será un error no tomarlos en cuenta y aceptar, que su paso por este mundo fue inútil, intranscendente o estéril? Es decir, que sus vidas no fueron un don de Dios a Su Iglesia para edificarla, reafirmar su fe e interceder por ella. Como podemos ser tan incautos y dejar que los hermanos separados insulten nuestra inteligencia. Para los Evangélicos basta conocer el pasaje de San Juan 14, 6-7 y así podríamos salvarnos. Es imposible pensar de esta forma tan excluyente. Tenemos que reconocer que a través de estas personas santas, la Iglesia Católica se ha fortalecido. Su legado ha sido inmenso y sobre todo didáctico. En el marco de la historia, sus obras y su convicción admirable, sigue siendo de actualidad. Sus virtudes teologales ( fe, esperanza y caridad ) las manifestaron en grado heroico, pudiendo concluir todos ellos, en vidas santas, para gloria de Dios y la Iglesia Católica ya que a lo largo de los siglos cada uno de ellos honró las palabras de Cristo, observando todos los mandamientos de la Ley de Dios, pero muy especialmente al nuevo mandamiento que Jesús nos dio, el cual cumplieron a cabalidad:"Ámense unos a otros, como yo los amo a ustedes" Jn.15,12 Si estas personas “santas” que hemos mencionado están en el cielo con Dios, y en vida demostraron el amor por el prójimo, entonces; ¿Será posible que hayan perdido su interés por nosotros? ¿Están o no en capacidad de pedir por nosotros?
¿Que piensa usted?... ¿Están los Evangélicos en la verdad o en el error?
La historia de estos “santos” varones y mujeres, y de muchos otros, ha traído como consecuencia la consolidación de las bases de la Religión Católica.
El Santo Padre, Juan Pablo II, en su ultima visita a Venezuela dijo: “hay que despertar y reaccionar”. Este despertar ha traído como consecuencia que el Espíritu Santo actúe con nuevos bríos en la Iglesia, especialmente en los actuales momentos, tal como ha sucedido en el pasado y como sigue ocurriendo en el presente, un buen ejemplo de ello han sido todos los concilios que se han realizado: empezando por el de Jerusalén y hasta el Concilio Vaticano II y mas recientemente los Sínodos de Obispos. Además por si esto fuera poco, toda una gama de encíclicas, cartas pastorales y otros documentos que han surgido y siguen publicándose cada año, todos al alcance de nuestras manos. Cuando realizas y aceptas esta oración de nuestros hermanos separados. Te han convertido en un evangélico por tu ignorancia. No quiere decir que sea malo si tu conducta no estaba afín con la de un católico practicante o eras muy pasivo, ahora te encuentras en una situación peor porque: primero se han aprovechado de tu falta de conocimiento sobre tu propia religión y segundo lo que es más dañino, te han apartado de la Única Religión Verdadera. Es lamentable como nuestros hermanos separados o evangélicos, dejan pasar por alto, el pasaje que se encuentra mas adelante y en el mismo Evangelio de San Juan: "No te ruego solamente por éstos, (apóstoles) sino también por los que han de creer en mí al oír el mensaje de ellos. Te pido que todos ellos estén completamente UNIDOS, QUE SEAN UNA SOLA COSA en unión con nosotros oh Padre, así como tú estas en mí y yo estoy en ti." (17, 20-21)
La gran cantidad de sectas protestantes, colaboran activamente con la desunión o el desmembramiento de la Iglesia fundada por Jesucristo. Por lo tanto ellos fomentan esta separación de la Iglesia cometiendo con este acto un gran pecado: el procurar la división de la Iglesia o del Reino de Dios, lo cual no es justificable ni edificante para ninguna persona que se proclame ser cristiana. El Evangelio es muy claro en este sentido. No se necesita ser una persona de una gran inteligencia para comprender lo que Jesús quiere de nosotros; y esto se reduce sencillamente a dos cosas: que nos amemos unos a otros como El, nos ama y que seamos UNA SOLA Iglesia. Esta unión por lo tanto debe ser indivisible. “Un solo Cuerpo y un solo Espíritu, como una es la esperanza a que habéis sido llamado. Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que esta sobre todos, por todos y en todos.” (Ef.4, 4-6). Esto es lo que quiere, y ha querido Jesús desde el comienzo de su Iglesia. Jesús no formo grupitos de creyentes independientes. Todo lo contrario siempre fomentó y propuso la unidad. El padre Flaviano Amatulli V., en Su obra: “Dialogo con los Protestantes” la encabeza haciendo un reconocimiento justo de la dignidad de nuestros hermanos separados la cual comparto y la expresa así:
“Antes que nada, quiero que sepas claramente que te considero como un verdadero hermano mío, y que te quiero y te admiro por muchas cosas buenas que he visto en ti y en tu iglesia. Admiro tu deseo de dar a conocer a Cristo, tu entrega. De veras que muchas veces he sentido en mi corazón una santa envidia por tu celo apostólico. Naturalmente, hay también cosas que no me gustan en tu actuación. Pero: ¿en qué familia, entre hermanos, no hay desavenencias, problemas, malentendidos?” Sin Embargo no son muchas las cosas que nos separan, agrega Amatulli: “Por desgracia, no estamos completamente unidos a El, el pecado nos ha dividido. Hemos desgarrado el Cuerpo de Cristo. El está roto por nuestra culpa y la culpa de nuestros mayores. El adversario nos ha ganado. En lugar de luchar juntos para mejorar la Iglesia, cada uno ha querido hacerlo a su modo, apartándose del hermano. A causa de nuestras divisiones, muchos llegan a rechazar a Cristo y odiar cualquier religión, privándose de una riqueza tan enorme. Y todo, ¡por nuestra culpa!” (Continuará)
Tomado de Catholic Net. de, Alfredo Gómez Bolívar C.E.Q.G Coordinador, Instituto Apostólico de Misioneros Católicos Laicos.
martes, 13 de enero de 2009
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